Relación entre el profesional y el paciente

Independientemente del ámbito, sea este público, de la Seguridad Social, de la medicina pre-paga o particular (privado), la atención del paciente requiere de especial atención y cuidado.

La relación médico-paciente es la unidad funcional de los servicios de salud. Sea cual sea el grado de complejidad, la tecnología involucrada o incluso la distancia física que los separa, la relación entre el profesional de la salud y el paciente y sus familiares o allegados responsables es pivote y resorte que articula el resto de los eventos.

Siempre es piedra angular y está en el centro del paradigma de cualquier sistema imaginado para atender los asuntos de la salud.

No se debe excusar o disculpar la diferencialidad en la atención de los problemas de salud de un ser humano.

La idea de proyectar distintos grados de calidad a partir de las infraestructuras de atención de la salud, claramente diferentes las del Estado a las de los centros privados de alto costo, no es admisible sobre la relación médico-paciente. Por lo que podrá haber centros de primera y hospitales de cuarta, es una realidad, pero no puede haber atención de primera, de segunda, de tercera y de cuarta. No se puede aceptar.

Como está expresado en otro artículo de este sitio web sobre Marketing de servicios de salud, en la atención de la salud sólo puede haber un nivel de calidad: la máxima.

En países como la Argentina, los mismos profesionales actúan medio tiempo en hospitales públicos o de la Seguridad Social y el otro en ámbitos privados. Su modo o método de atención debería ser el mismo. No se espera que tengan otro criterio o que hagan actuaciones en un lugar distintas a las de otro lugar.

El medio, sin duda, es muy condicionante y tiene mucho peso en el accionar del profesional. Esto obliga a los responsables a mejorar constantemente y todo lo posible.

Constantemente aparecen nuevos conocimientos, descubrimientos, tecnologías y aplicaciones.

Es cierto que el profesional hoy está cada vez más mediatizado por la tecnología necesaria para el diagnóstico y el tratamiento. Hay que recordar que son herramientas y valen en manos de la persona idónea.

Un factor más que importante en la percepción del servicio es la comunicación con el paciente. Entonces, sea que abunde y deslumbre la tecnología o predominen las carencias, la comunicación con el paciente hace a la percepción por la cual se va a juzgar el servicio.

En la comunicación humana, cara a cara, el emisor codifica sus ideas en palabras y las emite a través de un medio al receptor.

El receptor del mensaje, debe decodificarlo para poder entenderlo convirtiendo el fenómeno en una idea para tratar de comprenderla y dar respuesta. La comunicación entonces se resuelve al enviar un feedback al emisor del mensaje. Se cierra asi el circuito comunicacional.

Como no hay garantía de que el receptor entienda exactamente lo expresado, el emisor es el responsable del contenido de la comunicación.
Se debe ubicar en el lugar del otro para buscar los términos más apropiados para transmitirle la idea que tiene en su mente.

Siempre resulta mejor elegir las formas más sencillas posibles. En el caso de médico y paciente hay que evitar el empleo de términos técnicos propios del lenguaje de la medicina para ayudar al paciente a comprender sin dificultad.

La sencillez del lenguaje siempre es relativa al nivel intelectual del interlocutor. Lo apropiado para un paciente sencillo de poca educación formal seguramente resultará inadecuado para alguien con formación universitaria.

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