Hay personas que se meten en problemas cuando buscan posicionar un producto porque son víctimas de las palabras. Suponen que las palabras tienen significado y dejan que el diccionario regule sus vidas. Pero no es que las palabras tengan significado, los significados de las mismas están en las personas que las usan.
Una palabra no tiene significado a menos que alguien la use y asi la llene de significado. La rigidez mental se opone al posicionamiento exitoso de un producto, por lo tanto hay que tener cuidado al pensar, es necesario ser flexible. Es imprescindible seleccionar cuidadosamente aquellas palabras con el signifcado que se desea establecer.
Para establecer una marca, el nombre es esencial, de alli que es crítico seleccionar la palabra o palabras apropiadas.
Cabe la pregunta ¿es ético?
Las palabras carecen de significado hasta que alguien las llene de alguno. Cada producto o servicio es como un artículo empaquetado y el nombre viene a ser como la bolsa de ese artículo. Las palabras actúan como detonadores porque evocan los significados enterrados en la mente. Las personas tienen un comportamiento emocional no del todo lógico, ni del todo cuerdo, aunqe no sean dementes.
Un demente es alguien que trata de hacer encajar el mundo real en lo que tiene en su cabeza. Intenta de que todo concuerde con su noción de las cosas. La persona cuerda analiza la realidad y ajusta luego lo que tiene en su cabeza. Pero esa tarea es algo trabajosa, el tener que ajustar continuamente las opiniones puede llegar a fastidiar. Muchas veces se cambian los hechos para que encajen con las opiniones y para hacerlo más fácil aún, se recurre a la opinión del experto que tenga más a mano.
Cuando se elige un nombre del modo acertado se logra que la mente encaje el mundo real al mismo. La mente piensa con palabras, no con pensamientos abstractos. El lenguaje es la moneda de la mente. Por lo tanto el manejo cuidadoso de las palabras es ético porque responde a una realidad de la mente y a la necesidad comunicacional de las personas.
La manipulación de las palabras, para muchas personas es igual a la manipulación de las personas y lo consideran algo poco ético. Tal creencia popular es también una reducción, el modo de hacer encajar la realidad a los propios preconceptos, algo que pudiera ser no muy ético. Por lo tanto, la elección cuidadosa de las palabras es un acto de responsabilidad.
Editado por Dr. Héctor H. Zorrilla, Bs.As., Argentina



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